Lo que dicen los columnistas

  • De primera mano

    Síguenos en: DE PRIMERA MANO   RODULFO REYES   El “candidato Granier”, de cerca   En estos momentos, en Tabasco, después del presidente Andrés Manuel […]

  • Lo que dicen los columnistas

    Síguenos en: Televisa: dominio y tarifas caras en TV de paga   Jorge Bravo   Proceso   “Televisa concentra 64.74% del total de accesos al […]

  • Para Usted

    Síguenos en: Para Usted AGM: Guerra de Recuerdos Mario Gómez y González Un recuerdo es aquella imagen del pasado que se tiene guardada en la […]

  • El postigo

    Síguenos en: El Postigo No aguantan ni el primer análisis Ambrosio Gutiérrez Pérez Algo que se llama “Análisis Político y Social”, otra cosa denominada “Voz […]

  • Para Usted

    Síguenos en: Para Usted Tenosique y Balancán; Perdidos para Morena Mario Gómez y González La irresponsabilidad, el cinismo, el nepotismo, y la falta de capacidad, […]

Síguenos en: Share on FacebookEmail this to someonePrint this page

Número cero

 

Regreso de Cienfuegos, revés para EU

 

José Buendía Hegewisch

 

Excelsior

 

El vuelco súbito del caso Cienfuegos denota la enorme contingencia o “nuevas realidades” para México de las posiciones de fuerza de las agencias de seguridad e inteligencia estadunidenses. La orden del gobierno de EU de retirar los cargos al exsecretario de Defensa para volver al país y ser enjuiciado por la justicia mexicana es una victoria para la diplomacia mexicana sobre ellas, pero deja un grave antecedente por la demostración de poder de esas agendas sobre la cooperación anticrimen. Deja también una dura prueba para la justicia mexicana, al obligarse a investigar los delitos por los que una fiscalía de Nueva York acusaba al militar de conspiración por tráfico de drogas y lavado de dinero.

La crisis diplomática no parece cerrarse con su liberación. El caso encierra interrogantes que golpean a la justicia estadunidense y apuntan a posibles extralimitaciones de agencias de seguridad, como la DEA, sobre los intereses de la política exterior de EU. Las inconsistencias en el proceso, desde la detención unilateral hasta el acuerdo de entrega a México —que no es público—, son un revés para EU; que no alcanzan a justificarse con las versiones de la amenaza de México de reducir la cooperación antinarcóticos o el temor de que funcionarios estadunidenses fueran señalados por Cienfuegos. La decisión del fiscal general, William Barr, advirtieron los demócratas en el Senado, “corre el riesgo de menoscabar la fe en el sistema de justicia de EU e impulsar la impunidad a los más altos niveles en México”. ¿Cómo y por qué llegó tan lejos la acusación de la DEA? ¿Dónde estaba el frente unido que hoy esgrime Barr para justificar un acuerdo político?

Evidentemente, el general fue maltratado por la DEA y el Departamento de Justicia con su arresto, sin detenerse en las formas diplomáticas y de la cooperación entre dos países miembros del Comando Norte. Entre los militares corre la versión, incluso, de que le colocaron grilletes en los tobillos, como a un delincuente peligroso, en Los Ángeles, el pasado 15 de octubre, al ser detenido en el aeropuerto en viaje con su familia. No hay fotos, pero el agravio creció con la decisión de un juez de negar la libertad bajo fianza por el riesgo de fuga.

El peligro se diluyó un mes después, algo se movió o trastornó enteramente. El exzar antidrogas en el gobierno de Bill Clinton, el general Barry McCaffrey, desde un principio calificó su detención, en una entrevista con León Krauze, como una “provocación” de gente “incompetente, impulsiva y fuera de la ley” en el gobierno de EU. Ahora, el retiro de los cargos para devolverlo a México es un reconocimiento de esa mala decisión de acusarlo con pruebas dudosas y de los riesgos para la cooperación en seguridad por conflictos entre agencias estadunidenses. ¿Es acaso una represalia por la liberación de Ovidio Guzmán? ¿Una maniobra para obtener presupuesto?

López Obrador logró eludir el mayor golpe al prestigio de las Fuerzas Armadas y una situación delicada para la soberanía, sobre todo por el malestar patente de los principales aliados de su gobierno. Pero la falta de límites en la actuación de EU queda como mal mensaje. La diplomacia ganó una batalla, en la que se dejó sentir la capacidad persuasiva de los militares sobre la colaboración antinarcóticos en el alegato para reclamar la excarcelación de Cienfuegos. La disyuntiva en que puso a la política exterior mexicana la resumió Ebrard en un “no puedes tener cooperación cercana y hacer esto”, en un comentario que recoge sus presiones por fijar límites a EU como un problema de seguridad nacional.

El combate a las drogas y la corrupción forman parte de una agenda compleja de Washington hacia México, pero el caso Cienfuegos debe servir para valorar hechos posteriores en varios sentidos. Primero, las acciones unilaterales en materia de seguridad juegan contra los intereses de ambos países, como muestra el hecho de que se haya puesto en el terreno de la negociación la operación de la DEA en el país. En segundo lugar, el reto para la justicia mexicana de demostrar capacidad para investigar la corrupción en las más altas esferas del gobierno y de la cúpula militar. Todavía queda mucho por escribir sobre esta historia, sobre todo por el abordaje de la nueva administración Biden en esta crisis diplomática.

 

Astillero

 

El poder de los militares // Malestar en esa élite: Monreal // Gobierno rescató a Cienfuegos // Podemos, Morena y Neurona

 

Julio Hernández López

 

La Jornada

 

El presidente de México y el secretario de Relaciones Exteriores dedicaron ayer la conferencia matutina de prensa en Palacio Nacional al tema del general Salvador Cienfuegos, quien un poco después de ese ejercicio informativo diría ante una juez en Nueva York que sí estaba de acuerdo con ser repatriado para que las acusaciones delictivas en su contra sean retomadas, si tal fuera el caso, por las autoridades mexicanas, específicamente por la Fiscalía General de la República, a cargo de Alejandro Gertz Manero, de por sí sobrecargado de tareas sin la oportuna y suficiente resolución.

El extraño desistimiento del Departamento de Justicia de Estados Unidos, y la consecuente liberación del alto militar mexicano en retiro, han generado una intensa polémica. El Presidente y el canciller proclaman que el gesto proveniente del país vecino es un reconocimiento a las cualidades institucionales de México, confiables y particularmente modificadas para asumir la batalla contra la corrupción y la impunidad.

A contrasentido, corre una percepción que desconfía del discurso oficial y se apoya en la larga experiencia histórica de las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo, y en particular con Latinoamérica, sin espacio para benevolencias, concesiones o derrotas como la que supuestamente habría impuesto México al país imperial.

México no pudo eludir la imposición a rajatabla, desde Washington, de una política migratoria contra flujos provenientes de Centroamérica, y el simple amago trumpista de cobrar aranceles a productos mexicanos ponía a temblar la política y la economía nacionales, pero ahora, cuando Trump tiene poco qué perder, a semanas de dejar el poder si se convalida el triunfo de Joe Biden, el David mexicano aparece con su honda diplomática para vencer al Goliat vestido de barras y estrellas.

Hay una vertiente susceptible de exploración, la que plantea el creciente poderío militar durante el gobierno de la llamada Cuarta Transformación y el enojo o sentido de defensa corporativa de la élite castrense. Si la militarización consiste en el proceso de expansión de las fuerzas armadas hacia ámbitos o tareas propias de los civiles, en México, y durante los casi dos años de gobierno obradorista, se ha avanzado en tal militarización como nunca antes.

Ayer, Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el Senado y jefe político de esta cámara, dijo durante una entrevista de prensa, luego que un reportero le preguntó si en las fuerzas armadas hubo confianza en que se anularían las acciones contra Cienfuegos, pero también malestar: Sí, puede ser que esta detención de quien fuera el jefe de las fuerzas armadas recientemente causara malestar; más que en la tropa, en la élite. Es decir, en los capitanes, generales, tenientes, coroneles. Le pidieron precisar: ¿En el secretario de la Defensa?, y Monreal contestó: yo creo que el secretario de la Defensa, por razón institucional, no. Aunque él no expresó ningún comentario, obviamente en su interior no estaba de acuerdo con esa detención.

En otro tema: el portal español El Confidencial publica, bajo la firma de los reporteros José María Olmo, Beatriz Parera y Pablo Gabilondo, una investigación titulada Podemos desvió 308.000 euros públicos a un proveedor electoral del presidente de México. Según el texto, el dinero se habría manejado a través de Creative Advice Interactive, firma en la que participan los abogados Eduardo López Hernández y Germán Cobos Pío, socios en el despacho Corporación Cobos y Cobos SC, con sede en León, Guanajuato.

El reportaje señala: “el partido con el que López Obrador ganó las elecciones federales de 2018 reconoce en su página web oficial (www.morena.si) que ha contratado a Corporación Cobos y Cobos SC para realizar supuestos ‘servicios de consultoría estratégica y ‘marketing’ político a través de diversos medios digitales de tipo electoral, la misma labor que Neurona debía haber prestado para Unidas Podemos” (https://bit.ly/3nzp5Ry).

 

México SA

 

Cienfuegos, en camino // FGR debe mover las fichas

 

Carlos Fernández-Vega

 

La Jornada

 

En el sonado caso del general Salvador Cienfuegos, la pelota ya está en la cancha mexicana. El Departamento estadunidense de Justicia resolvió retirar todos los cargos criminales en contra del secretario peñanietista de Defensa, por tratarse de un asunto de política exterior, y la jueza federal Carol B. Amon, quien llevaba el caso del militar preso en Nueva York, aprobó tal decisión, por mucho que los cargos son muy serios. Y colorín colorado, este caso no ha terminado, porque si bien el ex funcionario regresará a nuestro país en calidad de ciudadano en libertad, no como detenido (Ebrard dixit), la Fiscalía General de la República ya abrió su propia investigación, la cual tomaría como base la abundante evidencia que el gobierno de Estados Unidos entregó al de México el pasado 11 de noviembre.

De principio a fin (es decir, hasta que el general en retiro regrese a nuestro país), el caso del militar resulta por demás singular: es la primera vez que Estados Unidos detiene a un ex secretario mexicano de la Defensa (alias El Padrino, acusado de cuatro cargos relacionados con narcotráfico y lavado de dinero); es la primera vez que el gobierno mexicano reclama el proceder del vecino del norte, por violar la soberanía nacional y los acuerdos bilaterales vigentes, y, por si fuera poco, es la primera vez que el gobierno estadunidense recula en una cuestión de esta naturaleza.

Hasta ahora, prácticamente todos se han pronunciado sobre el sonado caso del militar mexicano: el presidente López Obrador, el secretario Marcelo Ebrard, el Departamento estadunidense de Justicia, el fiscal general del vecino del norte, la jueza Amon… menos a quien le toca mover el balón, es decir, el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, quien se mantiene mudo, aunque es un hecho que la investigación está en curso y que, en caso de proceder, Salvador Cienfuegos no encontrará cobijo en el fuero militar, sino que el fuero común, como para cualquier otro ciudadano, será el competente por tratarse de los delitos que presuntamente cometió.

El presidente López Obrador ha sido puntual: “no hay impunidad para nadie y, al mismo tiempo, no vamos a permitir en ningún caso que se fabriquen delitos, tiene que haber sustento y pruebas, y nadie, ninguna persona, puede ser víctima de una injusticia. (el regreso de Cienfuegos) no significa impunidad ni carpetazo, significa que se inicie una investigación, que ya comenzó a partir de que (los estadunidenses) nos envían elementos de prueba. Y no hay nada oculto: nosotros actuamos a partir de principios y lo que se hizo en este caso fue intervenir en materia política, diplomática, para expresar nuestra inconformidad ante un hecho que se presenta y deciden juzgar en Estados Unidos sin conocimiento de nuestro gobierno. México va a decidir si hay elementos para juzgar al general Cienfuegos… no hay acuerdos en lo oscurito”.

Detalló que sí hubo una intervención (diplomática) para lograr un acuerdo, pero no a cambio de impunidad, ni de encubrimiento, ni de subordinación política, ni de nada. No admitimos presiones de nadie; tenemos confianza en la FGR y se va a conocer todo lo que se está presentando en la acusación con las pruebas que deben de comprobarse y que la justicia mexicana proceda. Hemos emprendido una lucha en contra de la corrupción, de la impunidad y este es un gobierno con autoridad moral.

La relación bilateral, subrayó López Obrador, es respeto a nuestra soberanía, respeto mutuo, y así nos entendemos y así queremos que siga la política exterior de México, o sea, que nos respeten; no somos colonia ni protectorado, somos un país independiente, libre, soberano y sabemos respetar a todos los gobiernos y también establecer relaciones de cooperación para el desarrollo, la seguridad, a partir de reglas claras, y una de ellas es la confianza. No nos quedamos con los brazos cruzados, no nos callamos.

 

Las rebanadas del pastel

 

Como sustento para el caso de Cienfuegos el gobierno estadunidense entregó más de 700 documentos a la FGR y ésta deberá apurar su lectura y evaluación. ¡Ánimo!

Síguenos en: Share on FacebookEmail this to someonePrint this page

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*