El río viejo

  • Ypiranga

    Síguenos en: YPIRANGA Cap. de Alt. Pablo Mijangos, Piloto de Puerto retirado de Progreso, Yuc. y el Capitán Sebastián Calderón Centeno, piloto de puerro retirado […]

  • Franja Sur

    Síguenos en:   Gobernadores: La última palabra Franja Sur René Alberto López   A la trompa talega porque finalmente no se tejió del todo una […]

  • Chontalpa política

    Síguenos en: CHONTALPA POLÍTICA 420 ROMÁN PÉREZ MORALES VIERNES 29 DE MAYO DE 2020 En un audio difundido en redes sociales, escuchado y compartido por […]

  • Para Usted

    Síguenos en: Para Usted AMLO: Gira Peligrosa Mario Gómez y González Dentro de unos 15 días, los tabasqueños contaremos con la visita del Presidente Andrés […]

Síguenos en: Share on FacebookEmail this to someonePrint this page

 

El río viejo
Ambrosio Gutiérrez Pérez
Capítulo XXXX

Nadie volvió hablar del proyecto de limpiar el río viejo, hasta que a principios del año siguiente Abraham y sus amigos se enteraron que el secretario del ayuntamiento recorría las casas diciendo a las familias que era una necesidad de vida para los paliceños, para la naturaleza, limpiar el cauce y desazolvarlo; además daría un apoyo económico a cada miembro de la familia que participara. Él, además, encabezaría el proyecto de presentar una iniciativa de hacer un malecón a lo largo de la ribera del río, lo que junto con las características arquitectónicas de las casas, la conservación de los techos de teja francesa llegada desde Europa en los siglos XVIII y XIX, haría posible el nombramiento como Pueblo Mágico. Lo que a su vez, dijo a las familias, traería recursos federales y turismo para lograr una nueva bonanza.
Abraham pasaba ahora la mayor parte de su tiempo experimentando cultivos en el rancho y tuvo tiempo de atestiguar que su proyecto, robado por el funcionario municipal, terminó en nada. Cuando las aguas de las lluvias bajaron el cauce del río viejo continuó igual o peor de sucio; las familias de todas maneras recibieron los apoyos económicos y ese nuevo año eligieron al compadre de Joaquín como alcalde.
Terminó su año sabático en la universidad y platicó con su hermano sus posibilidades. Podía reincorporarse a dar clases; podría no regresar y jubilarse para viajar el mundo o quedarse en el pueblo e integrarse al rancho definitivamente.
–Hermano, quédate, trae a tu hijo… esta es tu tierra, aquí descansan mamá y papá –le dijo Joaquín.
–Lo he pensado hermano, lo he pensado… una parte de mí, la de mis sentimientos, me dice que me quede; otra parte, la racional, me exige regresar a la vida de antes, que no me absorba esa forma de ser y de vivir, como si fuera ajeno al entorno que nos rodea… de todas maneras lo seguiré pensando un par de días hermano. Ya te diré –le dijo a Joaquín.
Las dos noches siguientes las pasó casi en vela, dando vueltas en la hamaca, meditando sus posibilidades, tratando de trazar una vida productiva en el pueblo, advirtiéndose así mismo los peligros de caer en el conformismo, de reproducir un afán inexplicablemente autodestructivo que observaba entre sus paisanos… En esa segunda noche vio entrar los primeros rayos del sol por las rendijas entre el techo y las paredes. Le dolían los ojos, pero se incorporó con ganas de afrontar al aire libre los primeros minutos de su decisión. Abrió la puerta principal de la casa, se paró bajo el marco y miró el lecho del río viejo que empezaba a aquedar totalmente seco y polvoriento por los soles que anunciaban la nueva primavera.
–Sí, aquí está mi lugar… o hago correr agua por ese cauce o me seco junto con él –murmuró.

Fin

Síguenos en: Share on FacebookEmail this to someonePrint this page

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*